Cuando te abres a la totalidad, lo supremo empieza inmediatamente a fluir hacia ti. Dejas de ser un humano ordinario: has transcendido. Tu visión interior se ha convertido en la visón de toda la
existencia. Ahora ya no estas separado: has encontrado tus raíces. Por el contrario, todo el mundo se mueve generalmente sin estar enraizado, sin saber de dónde continua recibiendo energía su
corazón y quien sigue respirando en el, sin conocer la savia que circula en su interior.
No es el cuerpo, no es la mente: es algo que transciende toda dualidad. Una vez que hayas alcanzado el punto donde converge lo de fuera con lo de dentro, tu conciencia empezara a expandirse en
todas las direcciones; todas existen juntas y todas son necesarias, los oscuro y lo difícil, lo luminoso y lo fácil, solo entonces tendremos la perspectiva de un universo diferente.
La figura de la imagen, esta resurgiendo de sus raíces, desarrolla alas para volar hacia lo ilimitado. El cuadrado (los 4 elementos) representa lo físico, lo manifiesto y lo que esta por manifestarse. El círculo, simboliza lo no manifiesto, el Ser que somos. El triangulo representa la triple naturaleza del universo, lo manifiesto, lo no manifiesto y el ser humano que los contiene a ambos.